
El intendente de Azul, Nelson Sombra, respondió formalmente a la nota enviada por el jefe comunal de Tandil, Miguel Ángel Lunghi, en la que se cuestionaba el traslado de una familia desde Azul hacia esa ciudad y se acusaba al Municipio de haber incumplido con sus responsabilidades de asistencia.
En una extensa respuesta, Sombra rechazó de manera categórica las acusaciones y aseguró que las afirmaciones realizadas por el Municipio de Tandil “carecen del debido sustento fáctico y jurídico”.
Según explicó, la familia en cuestión es oriunda del partido de Bolívar y recibió asistencia durante más de cuatro años por parte de distintas áreas municipales de Azul. Además, indicó que el grupo forma parte del programa “Emergencia Habitacional por Contaminación”, creado mediante la Ordenanza Nº 5.204, que prevé la construcción de módulos habitacionales para familias asentadas en el sector conocido como Los Piletones.
El jefe comunal sostuvo que el pedido de traslado surgió por decisión de los propios adultos de la familia, quienes manifestaron su intención de radicarse en Tandil debido a la posibilidad de acceder a oportunidades laborales y alojamiento, y no por una falta de asistencia habitacional o social por parte del Municipio de Azul.
En ese sentido, señaló que la comuna únicamente facilitó el traslado del grupo familiar —integrado por diez personas, cuatro adultos y seis menores— mediante un vehículo oficial, descartando que se haya tratado de una derivación compulsiva.
Asimismo, Sombra negó que se hayan vulnerado los derechos de los niños y niñas del grupo familiar, indicando que el Servicio Local no registraba intervenciones previas ni situaciones que justificaran una medida específica y que la responsabilidad parental era ejercida plenamente por los progenitores.
El mandatario azuleño calificó como “injuriosa e inadmisible” la interpretación de que existió una supuesta “expulsión” o “deportación municipal” y sostuvo que ningún intendente tiene facultades para decidir dónde debe vivir una familia o disponer su regreso a otra ciudad sin el consentimiento de sus integrantes.
Además, rechazó el pedido de la Municipalidad de Tandil para que Azul asumiera los gastos derivados de la asistencia brindada a la familia, al considerar que no existe fundamento legal que permita trasladar esos costos.
En el tramo final de la respuesta, Sombra propuso conformar una mesa de trabajo conjunta entre ambos municipios, con participación de las áreas sociales, para escuchar directamente a los integrantes adultos de la familia y conocer cuál es su voluntad respecto del lugar donde desean residir.
Finalmente, reafirmó el compromiso del Municipio de Azul con el bienestar del grupo familiar y sostuvo que cualquier decisión sobre su futuro debe adoptarse con su participación y consentimiento, respetando su autonomía y el derecho a elegir libremente su lugar de residencia.




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