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Columna de la Juventud Peronista 26 de Julio

“¡Levanten las banderas!”. La columna avanza por la calle bastante mal iluminada, y el grito les llega a todxs. “Pongamos las banderas adelante, encolumnémonos”. Ya es de noche, ya el frío impone toda su musculatura, pero aquí ya nadie se da cuenta (o a nadie le importa lo suficiente).
La bandera en alto, la bandera en la proa de la caravana que acaba de partir desde el Espacio Cultural Pedro Paisano Frías. Todo es identidad: el trapo que hoy es estandarte, el militante desaparecido que hoy es estandarte, una ilusión que también es estandarte, una ilusión que cada hombre y mujer que caminan por el medio de la calle -coplando sobre un inminente retorno- enarbola en el mástil fértil de su emoción.
Antes han ido llegando al centro cultural de Moreno y Guaminí. Al menos la mitad del grupo no pasa de los 30 años, y la mayoría son mujeres. Ambas señas particulares son huellas de un triunfo: la década del 90, ese imperio de 10 años de burbujeante champagne rancio, su resaca, quizá haya horadado ampliamente el vínculo de quienes entonces cargaban 20 con la política, pero perdió su intensidad con los hijos e hijas de esa generación; las mujeres en mayoría, vasodilatadores y artífices, han ganado el lugar que la convicción supo desmalezar, un lugar que debe llevar implícito el poder de decisión.
El mate corre, se lava y se enfría al distraerse en manos despreocupadas de cuerpos ocupados: si X llegaba a tiempo con la camioneta, esperar a C que pasaba a buscar a B, armar las banderas, telefonear para saber cuánto falta para que empiece el acto, “¡en 15 minutos nos vamos!”. Y que alguien arregle el mate, ¡por favor! Esa cantidad de pequeñas ocupaciones, el hilvanar la liturgia construye sentido de pertenencia, amalgama basamental para que arda el espíritu de militancia. Esta noche viene a enmarcar una celebración que excede coyunturas electorales, porque más allá de la relevancia circunstancial, este lunes gélido de julio es otro paso en el andar largo y paciente de la Agrupación Peronismo 26 de Julio.
La marca de 0° no debe estar muy lejos. Tampoco está muy lejos el salón del Club Lilán. Son 60, 70 personas que caminan por la calle. El parche del bombo es el latido de ese conjunto que es relojeado por la vecindad que corre una cortina o sale a la vereda para ver qué pasa. Algún dirigente advenedizo se sorprendería: no van robando billeteras, no vandalizan el barrio, no caminan comiendo choripanes. Zigzaguean calles con alegría, cantan, toman fotos con sus celulares, en definitiva: desestiman la permanente subestimación que de ellos y ellas hacen las personas que les endilgan bancar a la “yegua corrupta”, ignorar la maldad de sus máximos dirigentes, prestar su tiempo y emociones por un plan social, haberse creído genuinxs destinatarixs de políticas sociales.
Lilán está repleto. Repleto de gente, de banderas, de una voz que atrona y anuncia que todo está por comenzar. Una escenografía de banderas corona la altura del rectangular salón, en cuyo extremo norte está el escenario y la pantalla de LED. El ingreso es ruidoso, explícito, lo suficiente como para anunciar que “acá estamos”. Y están todxs en el mismo lodo (militancia sin “barro” es mentir): Cacho Scarpati y el Paisano Frías en las banderas y en los nervios, Julio Varela muy cerca del escenario. Y en el escenario están Joaquín, Raúl, Eugenia y Gabriela, candidatxs a concejales y consejeras. Peronismo 26 de Julio es parte del Frente de Todxs por peso propio, su dignidad política le ha permitido concebir un patrimonio militante que hoy se traduce en la que quizá sea su posición electoral más trascendental en la ciudad. Una dignidad que gravitó incluso cuando las propias decisiones hayan sido erráticas y las coyunturas, infelices.
El tablado se llena con lxs integrantes de la lista del Frente. El discurso que cierra la presentación es el de Nelson Sombra, precandidato intendente. Todxs allí vitorean cada vez que alguien al micrófono grita que será el próximo máximo mandatario comunal. Lilán está candente. A mitad de camino en ese tapiz de cabezas asoman las banderas con la estrella federal. Mujeres y varones que están abajo porque saben que también están arriba de ese escenario: Joaquín, Raúl, Eugenia y Gabriela son ellxs también. Si no, no habría manera. Y a lxs cuatro cumpas (a toda la lista también), los y las veinteseisjulistas les han ofrecido una de las cosas más genuinas, inquietantes y profundas que se le puede ofrecer a otra persona, incluso a riesgo de dolores inextintos: les han ofrecido una ilusión de, al fin, poder disfrutar de un tiempo mejor.

Juventud Peronista 26 de Julio
1 semana ago by in Breves. You can follow any responses to this entry through the | RSS feed. You can leave a response, or trackback from your own site.